Inmobiliaria
—Sí, dígame
—Buenas tardes, ¿es la inmobiliaria?
—Sí, aquí es.
—Javier, ¿no? Mira, soy Paco Menéndez, el que acaba de comprar un piso en Los Arenales.
—Sí.
—Sí. Mira, es que me ha pasado una cosa muy tonta. Estoy dentro del piso y no encuentro la llave para salir.
—Lo sé.
—¿Cómo?
—Sí, verás, Paco. No vas a salir nunca del piso.
—¿Es una broma?
—No, no es ninguna broma. Mira, tú no te has dado cuenta, pero estás muerto.
—Eh?
—No intentes pedir ayuda porque nadie te hará caso.
—A ver, Javi. Esto no tiene ninguna gracia.
—No se trata de que tenga gracia o no. No es ninguna broma.
—Vamos...
—No bromeo.
—A ver, hijoputa. Haz el favor de sacarme de aquí.
—...
—Voy a llamar a la policía.
—Hazlo.
—Espera y verás. Te vas a cagar.
—...
—Pero qué está pasando?
—No te puedes comunicar con nadie porque tu teléfono no tiene linea. Si pruebas a gritar por la ventana, nadie te oirá ni te verá porque ese piso no existe.
—Pero qué...
—Entiendo tu angustia, y lo siento.
—¡¿Qué lo sientes, cabrón?!
—...
—Pero vamos a ver, ¿qué es todo esto? Yo puedo verme, puedo ver el piso, los muebles, la calle desde la ventana...
—En el baño hay un espejo. Mírate en él.
—Voy.
—...
—¡¡Joder!!
—No puedes verte. Cuando dejemos de hablar, desaparecerás del todo. Pero tu alma seguirá en el piso. Esto es porque aunque muerto, tienes que penar por algunos faltas cometidas en tu vida. Estás a medio camino entre la vida y la muerte. Estás en el purgatorio.
—Oye, que nunca he hecho nada malo. No soy un cabrón.
—Bueno...Tienes algún que otro pecadillo.
—Y todo esto, ¿solo me pasa a mí?
—No, hombre. Ocurre a diario. No ves las noticias? Constantemente está desapareciendo gente, personas que se esfuman sin dejar rastro. Algunos se suicidan, a otros los matan, otros quieren empezar una nueva vida lejos. Pero a muchos nos los llevamos nosotros. Hay superpoblación, mucha gente sobra.
—¿Os los lleváis a través de tu inmobiliaria?
—Jajaja. No, hombre. Estamos en todo el mundo. Tenemos inmobiliarias, taxis...hasta puticlubs.
—Ah. Pero los puteros irán directos al infierno.
—Jejeje. No te creas. Dios no lo tiene claro. En principio Él no censuraba la fornicación sino el adulterio. A ello se refería inicialmente el sexto mandamiento. Sin embargo, la interpretación que se le da en la Tierra es diferente. Está dándole vueltas porque no quiere contradecir al Papa.
—Ah.
—Por el momento, los puteros se van, como tú, al purgatorio. Pero esperamos enviarlos al cielo, nuestra actitud siempre es positiva.
—Madre mía. Bueno, anda. La verdad es que tampoco se está tan mal.
—Mmm...Enciende la televisión, anda.
—Vale.
—...
—Oye, estoy tratando de cambiar de canal y no puedo. Solo se ve Telecinco, y odio Telecinco.
—Lo sabemos. Esa es tu penitencia.
—Ah. No. Ni de coña. En casa la tengo desintonizada. Para eso apago la tele.
—Inténtalo.
—Mmm...Entiendo...No podré apagarla.
—Chico listo.
—Otra cosa. ¿Y mi familia?
—Bueno...Ellos también sufrirán por tu ausencia, es inevitable.
—Vaya.
—Pero el sufrimiento también purifica, espero que eso te consuele.
—No, mucho, la verdad. ¿No podría hacerles una llamada? Mi madre cree en mucho en la astrología y esas cosas. Lo entenderá perfectamente.
—Negativo.
—Bueno, qué le vamos a hacer. ¿Y estaré mucho tiempo aquí?
—Eso es cosa de Dios. Pero suele ser indulgente, ya te digo.
—Y al menos no podría quitar Telecinco?
—No. Un tormento es un tormento, amigo.
—...
—Pero anímate. Esta noche en Supervivientes se abordará el acercamiento de Gorka y Miri, puede ser la primera pareja de esta edición.
—Hijo puta...
—Jijiji.
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