Apellido
—Buenos días. Vengo a cambiarme el apellido. —Buenos días. ¿Ha traído la documentación? —Sí, está aquí toda. —Veamos. —... —Mmm. A ver. Veo que su actual apellido es Gutiérrez —Sí… —Y se lo quiere cambiar por… Dupont-De la Rochip… —Dupont-De la Rochefoucauld. —Ya… —¿Algún problema? —Verá. El nuevo nombre tiene que estar vinculado de alguna manera al interesado. —A mí todo el mundo me llama así. —¿Le llaman Dupont-Delanosequé? —Sí, y para abreviar, Dupont o Duppy. —¿Nadie le llama Guti? —No. Qué ordinariez. —Pues ya le digo que se puede cambiar por lo que le he explicado. Aunque tramitase su solicitud se la denegarían. Lo que sí se puede hacer, dado que quiere librarse del Gutiérrez, es ponerle un apellido de oficio. Y yo creo que hay uno que le va a gustar porque es compuesto y de origen francés: Proust-Tatá. ¿Cuál prefiere, Gutiérrez o Proust-Tatá? —Gutiérrez. —Ya...