Lagarto


Podría ser, podría ser, que el hombre al que a veces se ve paseando por los alrededores del lago Tana, en Etiopía, fuera en el pasado un poeta que abandonó su célebre existencia para vivir en el anonimato y dedicarse a la poesía. Los pocos que lo han llegado a conocer dicen que se instaló en África siguiendo los pasos de su admirado Rimbaud, residente muchos años atrás en el país. En ocasiones recita sus poemas en algunas de las playas del lago ante una escasa pero entregada audiencia. Los recitales terminan siendo ceremonias en las que la poesía ayuda al extasiado público a descubrir la realidad última de las cosas e incluso a aventurarse a explorar el más allá. Los asistentes sienten que entre verso y verso la vida se confunde con la muerte.

Podría ser, podría ser, que la voz que se oye a través de la radio en el californiano desierto de Mojave sea la de un cantante que muchos años atrás lideró una banda. La emisora, que no siempre consigue sintonizarse, emite desde un lugar del desierto que nadie ha podido determinar nunca. Una voz anónima pero familiar recita a través de las ondas poemas y canta temas de rock y blues que nadie ha oído jamás y que él afirma haber compuesto. Muy pocos lo recuerdan, pero una noche explicó que siendo un niño fue testigo de la muerte de un indio en ese mismo desierto y que su espíritu se había apoderado de él. Cuando un chamán le extrajo ese espíritu de su alma, sintió que ya no pertenecía al mundo de los vivos.

Podría ser, podría ser, que el desconocido al que se suele ver tomando café en alguna de las terrazas del distrito XX parisino hubiese formado parte en el pasado de un grupo de rock. En ocasiones se le ha visto cantando y recitando poesías en bares de Montparnasse, donde consigue estremecer a su escaso público con sus intensas interpretaciones, a través de las cuales hay quien jura que puede verse el cielo y el infierno. Es una figura muy conocida en el cementerio de Pere Lachaise. Su espesa barba ya está canosa y su larga melena empieza a ralear. Se le puede ver pasear por el cementerio, que no le resulta un lugar desconocido. En una de las tumbas, la más visitada, está enterrado él mismo.


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