Emergencias
—092, dígame.
—Hola, buenas noches. Tengo una emergencia.
—Verá, es que quiero saber si ustedes, los municipales, siguen usando silbato.
—¡¿Cómo dice?!
—Sí, en el pasado los policías municipales o locales, como se dice ahora, llevaban silbato, de eso estoy seguro. Lo utilizaban generalmente para dirigir el tráfico. Ahora no sé si lo usan. Hace mucho que no me fijo.
—¡¿Y a usted eso le parece una emergencia?!
—Bueno, a mí me gustaría saberlo lo antes posible.
—A ver, ¿no se da cuenta de que alguien podría necesitarnos ahora mismo con una emergencia real?
—Yo estoy muy inquieto. Necesito saberlo.
—Pues no se preocupe, hombre, que ahora mismo se pasan por su casa unos compañeros y ya verá por dónde le meten el silbato...
—Ah, ¿sí?
—¡Prepárate, idiota! Te espera un paquete...
—Jajaja.
—Pero, bueno ¿eres bobo?
—¡Ay! Sigue, sigue.
—Puto subnormal...
—Ay...Muy bonito. Insultos, faltas de respeto. Muy bonito
—¿Cómo dice?
—A ver, gilipollas. Soy Fernández, de Asuntos Internos. Estoy evaluando la atención al público de los agentes, y te puedo adelantar que estás de mierda hasta el cuello...
—Pero, señor, es que ha llamado para preguntar si seguimos usando silbato.
—Vamos a ver, agente. Ustedes tienen que mantener la calma ante situaciones estresantes. Una de ellas puede ser perfectamente la llamada de alguien que no está bien.
—Bueno, sí, pero es que...
—Nada, nada. Ha estado muy mal. Próximamente nos reuniremos con usted. Acuda a la reunión con su placa y su pistola, tal vez las entregue.
—¡Oh! Vaya.
—Y no olvide su silbato.
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